Luces, pólvora y terror

El año pasado por esta fecha, a mi gato “Copito de Nieve” manos perversas le colocaron un mortero en su boca y eso acabó con su dentadura, y su vida justo en noche buena. La malévola travesura fue un hecho aislado, pero lo cierto es que mientras los salvadoreños disfrutamos del ambiente navideño y los niños se divierten con la quema de pólvora los animales viven su “noche de terror”.

El miedo y estrés que los juegos pirotécnicos provocan quizá solo lo podemos experimentar y comprobar con nuestros animales domésticos: perros, gatos y las gallinas que tampoco pueden “conciliar el sueño”, pero lo cierto es que la pólvora también genera impacto en la fauna silvestre.

El sonido de un mortero de alta potencia por ejemplo, en muchas ocasiones resulta ensordecedor para el oído humano, pero en el caso de los animales que tienen sentidos más agudos el ruido les impacta y les genera muchos más problemas. La pólvora les afecta tanto y les descontrola que incluso pueden sufrir infartos cardiacos.

Pero no solo eso, la quema de polvo genera contaminación en el ambiente y esto afecta a las aves, aparte que un solo “silbador” puede ser causa suficiente prender la maleza seca y provocar el incendio de un bosque.

En algunas ciudades de Colombia ya se toman cartas en el asunto y se hacen actividades como la “Huellatón” que consiste en que las mascotas pongan sus huellas en tarjetones para hacer conciencia a que el humano no use pólvora en festividades de Navidad y fin de año.

En el país también hay personas que apelan a la conciencia y cuelgan imágenes en sus muros de Facebook abogando por proteger a los animales y evitar la manipulación de pólvora.



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