El efecto que causa la adicción a Candy Crush

Vos también te clavaste con este juego en algún momento, no lo negués. Acá te contamos la razón.

febrero 25, 2017 en Curiosidades

Todos conocemos el mítico juego Candy Crush, un juego que hizo y continúa haciendo jugar a millones de personas diariamente alrededor del planeta. Su mecánica es sencilla, simplemente tenés que unir dulces del mismo color. Inicialmente, podés ganar y superar niveles con facilidad, dando una fuerte sensación de satisfacción. Estos logros son experimentados como mini recompensas en nuestros cerebros, segregando dopamina y activando el mismo neurocircuito relevante a la adicción, reforzando nuestras acciones.

A pesar de su reputación como sustancia química del placer, la dopamina también juega un rol crucial en el aprendizaje, controlando nuestros comportamientos y entrenándonos para que los sigamos mejorando y repitiendo. Si el juego permaneciera así de sencillo, sin embargo, nos cansaríamos de las lluvias de dulces y chicles, aburriéndonos tras varias sesiones. Pero Candy Crush nos hace volver de varias maneras, mientras jugamos, se hace más difícil, y los éxitos se vuelven más intermitentes.


También, Candy Crush está basado esencialmente en la suerte, tu éxito depende principalmente del orden de los colores que se te van dando al azar, y no tanto de tus habilidades por juntarlos. Esto hace que la recompensa programada se convierta en inesperada. Perdemos más usualmente de lo que ganamos y nunca sabemos cuando llegará el próximo triunfo. En vez de disuadirnos de continuar, esto genera todo lo contrario, gana nuestra atracción más poderosamente que de otra manera.

La estrategia es conocida como un ratio variable de refuerzo programado y es la misma táctica utilizada en las máquinas tragamonedas. Nunca podés predecir cuando vas a ganar, pero ganás suficientemente a menudo como para mantenerte “clavado” en busca de más.

Steve Sharman, un doctor en filosofía que estudia la psicología en la Universidad de Cambridge ha estado investigando la adicción al juego. Explica que la impresión de que estamos en control del juego es la clave para su adicción natural y es vital cuando jugamos en los casinos, por ejemplo, “la ilusión del control es un elemento crucial en el mantenimiento de una adicción de este tipo, dando una sensación falsa de cierta habilidad. Existen una serie de rasgos que permiten a los jugadores a creer que están influyendo en el resultado del juego, y en algunos casos lo hacen, pero no son muchos casos,” comenta Sharman. Los creadores de Candy Crush debatieron estas afirmaciones, alegando que mientras las apuestas son entretenimientos de oportunidades, los suyos “son fáciles de aprender pero difícil de dominar”.

Cree que Candy Crush está basado en que los usuarios ganen cierto nivel de habilidad, y que tenés que ser estratégico a la hora de unir los dulces. Otra cualidad que afecta poderosamente a cómo respondemos es el límite de las partidas que podemos llegar a jugar de forma continuada.


Tras cinco derrotas, Candy Crush te da en un descanso. Esto significa que puede que nunca te saciés completamente jugando y que siempre te deje queriendo más.

Eso ha hecho que personas hasta invierten dinero en comprar paquetes para avanzar de nivel y vidas ilimitadas.

¿Te pasó a vos? ¡Contanos tu experiencia!


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